LA INFORMALIDAD LABORAL Y LA INFORMALIDAD EMPRESARIAL


Cuando se aborda el tema de la informalidad en el campo del trabajo, comúnmente se asimila a oficios que se caracterizan por la venta itinerante de artículos de poco valor en lugares no permanentes; negocios que constituyen el sustento diario de muchas familias de bajos recursos. Este enfoque se relaciona más con la economía subterránea o los niveles de pobreza de una población determinada.

El Dane agrupa dentro de la Informalidad a: (1) los empleados particulares y obreros que laboren en establecimientos, negocios o empresas que ocupen hasta diez personas en todas sus agencias y sucursales, incluyendo al patrono y/o socio; (2) los trabajadores familiares sin remuneración; (3) los empleados domésticos; (4) los trabajadores por cuenta propia, excepto los independientes profesionales; y (5) los patrones o empleadores de empresas de diez trabajadores o menos.



La informalidad laboral y la informalidad empresarial aunque son similares no son lo mismo. La primera se refiere a los trabajadores informales, o sea a aquellos que tienen los ingresos más bajos de la población que trabaja, y su acceso es restringido a los servicios básicos de salud, educación, pensiones y capacitación laboral.

Las empresas informales se caracterizan por ser microestablecimientos cuya posibilidad de tener acceso a recursos de crédito y financiación es vedada y la imposibilidad de incursionar en mercados externos es evidente. Emplean poco personal, y éste, comúnmente, no es calificado.

Aunque cumplen con algunos compromisos legales para sobrevivir, se idean prácticas para eludir responsabilidades de tipo laboral, contable y tributario.

Según el Presidente del Consejo privado de Competitividad, en su segundo informe de productividad, “la productividad promedio de la informalidad es apenas el 14% de la de una empresa o empleo formal, lo que significa que la producción correspondiente a siete trabajadores informales es igual a la de un trabajador formal”.En Colombia, el 57% de los ocupados y el 59% de las microempresas son informales. El sector con la mayor tasa de informalidad en Colombia es el conformado por el comercio, hoteles y restaurantes con un 77%.

Si se quiere fortalecer el sector de la hospitalidad y restauración con un propósito competitivo, es necesario crear estrategias que produzcan potentes virajes para conducir a las empresas informales del sector hacia un modelo de formalidad. Esto requiere de organismos articuladores que sean capaces de convocar a este numeroso segmento empresarial compuesto por muchos microestablecimientos, con el fin de orientarlo y conquistarlo hacia las buenas prácticas de la formalidad, demostrando su bondad y sostenibilidad a largo plazo.

Por otra parte, el Gobierno y el legislativo deberán mirar hacia el futuro y diseñar verdaderas fórmulas innovadoras desde los ámbitos de formación empresarial, contable, empleo, impositivo y de financiación de recursos, que animen y seduzcan a los informales, sin temor a ser estigmatizados, a dar el salto hacia un suelo firme que les proporcione identidad, fortalecimiento en la gestión empresarial, productividad y un futuro próspero que los habilite para ser sostenibles en el tiempo.




Edición 57
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