Enfermedades en la cocina: Asegúrese y trabaje tranquilo



La cocina, como cualquier lugar de trabajo, puede representar riesgos para la salud y la integridad física de sus empleados. Aunque algunos no puedan evitarse, en la mayoría de los casos sí es posible minimizarlos y prevenirlos.

Probablemente nadie se haya escapado de oír la advertencia “si está muy caliente no se exponga al frío porque se tuerce”, un mito bastante arraigado en nuestra cultura, que parte de la creencia de que los cambios bruscos de temperatura pueden ser dañinos para la salud y generar diferentes enfermedades. Esta creencia también está presente entre los operarios de las cocinas, quienes temen acercarse a los refrigeradores cuando han estado cerca de hornos y estufas, por miedo a sufrir alguna enfermedad.

Sin embargo, según explica la Doctora Liliana Arévalo, Especialista en Medicina Laboral y de Trabajo y Médico de Consultas Laborales de Colsubsidio, científcamente no hay estudios que comprueben la relación de los cambios de temperatura con enfermedades o lesiones físicas.El único caso que se puede presentar se trata de la parálisis afrígori, que según Arévalo es un evento poco frecuente- aunque pasa- que depende de la susceptibilidad individual, es decir, que la persona tenga una predisposición al desarrollo de dicha parálisis.

Sin embargo “no se sabe quién, a ciencia cierta. No hay estudios o exámenes que puedan determinar que una persona corre el riesgo de padecerla”. Solo en casos extremos e individuales de temperatura, tales como la exposición por periodos prolongados al calor extremo –hornos de fundición, soldaduras, etc.– o el trabajo en cuartos fríos con temperaturas bajo los 4°C requieren medidas de protección importantes, ya que pueden causar enfermedades como deshidratación, síncope por calor, congelamiento, agotamiento, etc.En las cocinas, el riesgo de sufrir estas enfermedades no existe pues las temperaturas no alcanzan a ser tan altas y el contacto con congeladores o refrigeradores se da por periodos de tiempo cortos.


¿Qué puede pasar?

Según la Doctora Arévalo existen posibilidades de accidentes en la cocina como: cortaduras, quemaduras con aceites o líquidos calientes, traumatismos por la caída de elementos almacenados en altos niveles. También existen labores que provocan enfermedades a largo plazo por actividad repetitiva como mezclar, batir, amasar, cortar, pelar, picar o lavar ya que pueden afectar a los músculos o tendones implicados.


Prevención

Ante todo, es muy importante que los empleados sean conscientes del orden y el aseo como medidas preventivas para minimizar las probabilidades de accidentes. Además, es necesario que el empleador provea la dotación necesaria y promueva su correcto uso (guantes, zapatos, etc.). Trabajar en cocinas donde hay una temperatura alta –pero no extrema– favorece la posibilidad de deshidratación, por lo que se debe usar ropa fresca que contribuya a la ventilación y a la transpiración de la piel, además del consumo regular de líquidos que no sean solo agua y que tengan sal, estos se pueden combinar con los alimentos que se consumen normalmente.


Asegure su recurso humano

Por ley todos, los empleados dependientes deben estar afliados a los tres sistemas de seguridad social: EPS, pensiones y ARP (aseguradora de riesgos profesionales).La importancia de estas afliaciones y los benefcios van más allá de los empleados, pues estas entidades serán las encargadas de proveer las prestaciones asistenciales y de servicios médicos que se requieran por prótesis, hospitalización, desplazamiento, rehabilitación física y profesional; las prestaciones económicas por una pérdida laboral o una indemnización por el daño ocurrido a la persona. Cuando la lesión es grave y le genera una pérdida de capacidad laboral muy alta, el cubrimiento de la ARP puede llegar hasta una pensión por invalidez, llámese accidente de trabajo o enfermedad profesional.

Por otro lado, “la no afliación y el no pago de dos o más periodos mensuales de cotizaciones le acarrearán al empleador multas sucesivas mensuales de hasta 500 SMMLV” según el decreto 1295 de 1994. También está previsto en el código del trabajo y la ley 100 de 1993 que creó los 3 sistemas de seguridad social, y en el decreto ley 1297, madre de todos los riesgos profesionales. Tenga en cuenta que cuando a un trabajador le ocurre algo y no está bajo cobertura de la ARP, “la EPS está en el derecho de recobrarle al empleador, en este caso al dueño del restaurante o de la empresa, los costos de toda la asistencia e incapacidades que le ha generado el accidente de trabajo o la enfermedad profesional”, concluye la Doctora Arévalo.



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