En primer lugar, y según algunos empresarios del sector, esta cifra no es todavía lo suficientemente alta como para pensar en abrir el país a otras cadenas hoteleras o en aumentar la capacidad de los que ya están.
En segundo lugar, hay que tener en cuenta que ese número nace del reporte y del promedio de todas las ciudades y, por tanto, no es significativo para pensar en una cifra global del país, pues mientras algunas regiones registran una alta ocupación, existen otras donde aún es muy baja.
El mismo presidente de Proexport, Luis Guillermo Plata, dijo en una ocasión que por ahora, mayores crecimientos serían inmanejables, en esencia porque la infraestructura aeroportuaria, hotelera y de servicios públicos todavía es insuficiente.
En este punto coincide Salazar, quien afirma en el mismo reportaje que todavía se debe ser cauto sobre las reales perspectivas de crecimiento del sector y, en esa misma medida, antes que construir nuevos hoteles, se deben fortalecer los que existen y controlar la competencia desleal que se presenta con la para hotelería.
Mientras tanto, muchos agentes de viajes coinciden en asegurar que en todo caso hay una creciente demanda de servicios turísticos en el país, y esta tendencia es la que ha generado un movimiento de inversiones hacia la industria hotelera, que se puede ver tanto en las firmas extranjeras y grandes cadenas internacionales que han anunciado su ingreso al país en el número de hoteles y consorcios colombianos que incursionan en el extranjero.
En ese orden de ideas, los agentes aconsejan, igualmente, que todos los esfuerzos se enfoquen en traer turismo de calidad antes que en masificarlo. La idea es conservar los ecosistemas, los recursos naturales y, por supuesto, la imagen del país.
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