|
DE SAL Y DE DULCE
EL HOJALDRE REQUIERE DE BASTANTE CONOCIMIENTO Y TIEMPO PARA SU PREPARACIÓN; POR ESO, SI NO SE POSEEN ESE PAR DE CUALIDADES, DEJE QUE OTRO LO HAGA POR USTED.
El hojaldre es uno de los productos más funcionales en la cocina; no sólo se utiliza en panadería y repostería, también es un aliado importante en la comida de sal. Sin embargo, debido a su dispendioso proceso de elaboración, en muchas ocasiones algunos cocineros prefieren desechar su uso antes que obtener un producto que no cumpla los requerimientos de sabor, textura, color, etc.
Según el chef español Iñigo Murua: “Con el hojaldre, hoy en día, se elaboran muchas clases de pasteles y tartas y es también muy utilizado en la pastelería salada”. Y agrega: (El hojaldre) “Es una de las bases de la pastelería y requiere una técnica precisa y una elaboración sin prisas.”
En ese sentido, la preparación de esta masa requiere de mucho tiempo, además necesita del control de varios aspectos importantes como son la precisión en el momento de pesar los ingredientes, la humedad de la harina, el tiempo de reposo entre doblez y doblez y el cuidado en la manipulación de la masa una vez que está lista para hacer las diferentes preparaciones.
Una vez finalizado el proceso, la calidad de un buen hojaldre se puede medir teniendo en cuenta la suavidad de la pasta, su sabor neutro, su textura almidonada y de capas independientes, la crocancia al gusto y, sobretodo, en que no deje residuos grasos en la boca.
Alcanzar este nivel de perfección puede costar años de trabajo y de aprendizaje y, cuando los hojaldres no son la especialidad de un establecimiento, este procedimiento puede convertirse en un desperdicio de material y de tiempo. Así que es recomendable que antes de involucrarse en la elaboración de alimentos con hojaldre evalúe si es conveniente hacerlo en su local o encargar a un especialista externo que lo haga por usted.
|