La palabra “queso” proviene del latín “caseus”. El “fromage” de los franceses tiene su origen en la palabra griega “formos” que se utilizaba para designar a la canasta de mimbre en la que se le quitaba el suero al queso en Grecia. Españoles, portugueses, holandeses, alemanes, e ingleses, usaron la raíz latina (ques-queijo-kaas-käse-cheese), mientras que italianos y franceses se volcaron hacia la denominación griega (formaggi~fromage).
Conservación de los QuesosDependiendo del tipo de queso su conservación varía, igualmente su manipulación y proceso hacen que la conservación tenga otras maneras. Lo que sí podemos afirmar es que existen unos procedimientos básicos para lograr una perfecta conservación de estos productos lácteos.
En Naturalis Historia de Plinio el Viejo, ya se alababa su delicioso sabor explicando que en la antigua Roma las preferencias se volcaban hacia los quesos azules. A continuación unos consejos para conservar los quesos de la mejor manera:
• El mejor sistema de conservación es el papel parafinado a temperatura no superior a los 14º y con una humedad entre el 70 y el 80 por ciento. El queso es de los pocos alimentos que no pueden congelarse.
• El queso fresco siempre necesita de una temperatura de 4º C, por lo que se debe conservar siempre en las neveras o cuartos fríos, en la parte alta.
• El queso blando se conserva poco tiempo, por lo que es aconsejable consumirlo lo antes posible. Se conserva menos que el curado debido a que tiene más contenido en agua por lo que aumentan las posibilidades de crecimiento de microorganismos.
• Siempre procure comprar bloques de quesos para evitar que comience a perder cualidades al momento de cortarlo
.• Si quiere hacer una guarda más adecuada para sus quesos, guarde los quesos frescos de cabra en salmuera, los quesos de pasta en aceite de oliva y si lo desea, los puede aromatizar con hierbas aromáticas.