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Los avances tecnológicos y el interés por innovar son clave para posicionar una marca y para mejorar el funcionamiento de una organización. La inversión en este campo se ha tornado en una necesidad imperiosa para los restauradores y en el caso colombiano, una de las empresas a las que mejor le ha resultado esa apuesta es a Frisby S.A, quien con su evolución y buen uso de los recursos ha mostrado cómo hacer una aplicación tecnológica exitosa.
Para Frisby, la importancia de incorporar innovaciones en el sector de alimentos radica en varios aspectos: se logra estandarizar el producto, se mantiene la calidad que se ofrece y se evitan algunos errores de la parte humana y “de esta manera se posiciona una oferta homogénea para la competitividad”, dice Alfredo Hoyos, uno de los fundadores de esa compañía.
Sin embargo, saber implementar la tecnología no es tarea fácil, muchas veces las ganancias del negocio no pueden acarrear una inversión de estas o simplemente no se percibe como necesaria. Como una respuesta al tema, esta compañía líder en el negocio del pollo frito en el país, formó un grupo de investigación que tiene la labor de estar al tanto de cuán rentable podría ser una inversión en tecnología, basados en las tendencias de consumo del momento y con base en esto tomar futuras decisiones.
Conectados
En la medida que Frisby ha crecido, el tema administrativo también se ha hecho más dispendioso y bajo la necesidad de sistemas de apoyo que faciliten dicha gestión, los programas que se han aplicado son cada vez más especializados. En ese orden de ideas se implementó una plataforma de sistemas de comunicación que permite tener, en tiempo real, toda la información de las operaciones realizadas en el restaurante. “Sabemos en cualquier momento lo que pasa en nuestros 92 establecimientos: ventas, inventarios, transacciones, factura promedio, etc., situación que además nos permite ajustar detalles y emprender acciones de ajuste oportunamente” asegura Liliana Restrepo Arenas, otra fundadora de la cadena.
Otro de los beneficios de esta plataforma, es la posibilidad de tener controlada las existencias de los productos, las fechas de vencimiento, los lotes despachados de materia prima y las entregas en los restaurantes, que aseguran la calidad en el sector de comidas.
En cuanto a servicio al cliente, Frisby se ha enfocado en su call center de domicilios, el cual le ha ayudado a descongestionar los restaurantes. Anteriormente debían dividir sus funciones en atender las llamadas para los pedidos y despachar las órdenes de mesa. Ahora con dicho call center, que está ubicado en Medellín, llegan las llamadas de todas las ciudades donde se encuentran los puntos de atención de Frisby, para remitir posteriormente el pedido hecho a la sucursal que le corresponda.
Maquinando soluciones
En el tema de maquinaría Frisby, que desde sus inicios se ha caracterizado por ser pionero en materia de pollo frito, cuenta con la más modernas fritadoras de fabricación estadounidense que fritan el pollo a presión, lo vuelven más jugoso, crocante, tostado y además le controlan las temperaturas para que se selle en sus jugos naturales, proceso por el cual las aves mantienen su humedad, sus sabores originales y no resultan grasosas.
Entre las más importantes adquisiciones de maquinaría de Frisby se puede mencionar la fritadora de ocho pollos, que permite en pocos minutos llevar al punto deseado las aves, sin necesidad de una acomodación especial u otro proceso después de haber salido de la máquina. De la canastilla al plato.
La tecnología juega un papel clave en esta parte del proceso de producción, pues gracias a una programación realizada en las freidoras en cuanto al peso de los pollos, éstos se obtienen siempre homogéneos, se evitan cambios en el color, tamaño, degustación y más exactamente, en la calidad del producto, situación que “le garantiza al cliente una crocancia y un sabor característico de los productos de Frisby” como lo afirma Alfredo Hoyos.
Estandarizando procesos
No obstante la tecnología aplicada en esta compañía no se limita únicamente a la maquinaria y la comunicación. En el intento de estandarizar formas de producción y de la mano con proveedores se han hecho pruebas con productos para acortar su tiempo de preparación. Esto con el fin de aprovechar la tecnificación de otros para mejorar lo propio.
Recientemente Frisby recibió la Certificación de calidad ISO 9001-2000, hecho que demuestra como la estandarización en la calidad del producto a través de las ayudas tecnológicas, es un paso necesario en todas las empresas deseosas de posicionarse en un mercado cada vez más competitivo y, así mismo, con un público más exigente.
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