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Mucho se ha dicho sobre estas dos bebidas que, sin lugar a dudas, tienen un lugar importante en la historia de la humanidad. Del chocolate sabemos que es de origen suramericano y que su consumo data del año 1.500 A.C; del café podemos decir que se empezó a consumir en el mundo árabe alrededor del siglo XIV, y era conocido por sus propiedades vigorizantes. Hoy en día, consumidas por millones de personas en Colombia, la lucha está casada: ¿cuál es el panorama de estas dos bebidas, frente a frente?
Antes de resolver el interrogante, podemos ahondar en los “pros” y los “contras” de cada una, desde el punto de vista de la salud del consumidor. Diversos estudios científicos han demostrado que las bondades de uno son las debilidades del otro. De acuerdo con un reciente análisis de la universidad estadounidense Johns Hopkins, el chocolate es una bebida rica en antioxidantes que protegen el corazón, mientras que el café está asociado a enfermedades del mismo.
Como gran promotor de serotonina, el chocolate produce una sensación de placer que refuerza el sistema inmune, mientras que el excesivo consumo de café tiene consecuencias negativas en el sistema nervioso. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, asegura que el consumo regular y moderado de chocolate prolonga la vida.
Por otro lado, el chocolate no es recomendado para personas que sufren de migraña, mientras que el café es un excelente vaso constrictor. Sin embargo, los estudios sobre este último han sido más concluyentes y han asociado esta bebida con otras enfermedades como diabetes, cáncer, cirrosis y úlcera péptica.
Según datos de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, el consumo per cápita del grano en el país es de 1,9 kilogramos al año, lo que significa que siendo el segundo productor –13,3 millones de sacos anuales– somos el cuarto consumidor en Latinoamérica –después de Brasil, Costa Rica y República Dominicana–. De las 780 mil toneladas de café que Colombia produce anualmente, tan sólo consume el 10 por ciento –79 mil toneladas–.
Por otra parte, de acuerdo con cálculos del Observatorio de Agrocadenas, el país produce alrededor de 38.000 toneladas de cacao. Siendo 0,6 kilogramos el consumo per cápita de chocolate en todas sus presentaciones, el país consume el 65 por ciento de su producción total, y de esas 25 mil toneladas consumidas, el 30 por ciento –alrededor de 8 mil toneladas– se sirve en tasas.
Los países en los que el consumo per cápita es más alto son Suiza (11 kilos al año), Austria (10), Irlanda (9,5), Alemania (9) y Noruega (8,5). Mientras que el resto del mundo se halla por debajo de estos promedios. Por otra parte, el 80 por ciento del mercado mundial está concentrado en seis empresas transnacionales, entre ellas Nestlé, Mars y Cadbury.
Todas las de ganar
La historia colombiana dice que el chocolate era esencialmente una bebida para la elite santafereña de principios del siglo XIX. Incluso, fue con ella que la Marquesa de San Jorge despidió a Antonio Nariño cuando inició su campaña militar en el sur del país, en 1813. De allí que el café se haya constituido, desde sus inicios, como un producto estrechamente ligado a los cientos de productores del campo que para 1835 empezaron a cultivar y popularizar este grano a escala exponencial.
Menguado frente al café en este renglón, el chocolate tiene todas las oportunidades para posicionarse mejor, sobre todo desde el punto de vista de la exportación y del consumo internacional. Colombia está incursionando en mercados vecinos como Venezuela con el chocolate de mesa y las bebidas achocolatadas, y de igual forma está adelantando campañas para estimular el consumo interno.
El chocolate tiene todas las oportunidades para posicionarse mejor, sobre todo desde el punto de vista de la exportación y del consumo internacional.
En Estados Unidos existe una compañía denominada Tcho que piensa hacer del cacao lo que hizo Starbuck’s con el café, y ello sería el punto de partida de una tendencia de consumo masivo de chocolate a escala mundial. Esta empresa ha lanzado una estrategia de ayuda a cultivadores en África y América Latina, para aplicar técnicas más científicas en la producción de la pepa, y extraer toda su riqueza de sabores y variedades.

Una tendencia mundial de consumo de chocolate en un futuro muy cercano tiene su pilar en interesantes cifras señaladas por estudios internacionales de mercado. Según el Atlas Mundial del Chocolate, el 52 por ciento de los adultos norteamericanos prefieren su sabor en helados y otros productos; el 71 por ciento de los consumidores de chocolate en el mismo país, lo prefieren como leche achocolatada. Europa, por su parte, es el mayor consumidor de chocolate del mundo dado que los fuertes inviernos lo hacen una bebida indicada para recuperar calorías.
Estas estadísticas refuerzan la idea de que esta bebida tiene bastante potencial. Las iniciativas de consumo en todo el mundo parecieran proponer una nueva dinámica de mercado, para un fruto que tiene casi tanta historia como la humanidad misma.
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